De Transmilenio y Otras Disposiciones
Hace dos días vivi una de las peores experiencias en un bus de Transmilenio, ir “embutido” como si fueramos ganado, solo eso.
Lamentablemente, la vida en la ciudad de Bogotá dice que debemos acoplarnos a lo que tenemos, y pues muchos de nosotros en serio tiene que hacerlo, yo soy uno de ellos, vengo de Medellín, donde use muchas veces el Metro, para llegar a la Ciudad Capital del país para montarme en un cochino bus rojo que decian era mucho mejor que el Metro, y por supuesto más barato. Pero que mentira tan grande, ni más barato ni mejor que el Metro. En estos días he aprendido bastante sobre lo que es montarse a un bus de estos y sobrevivir lo que llamariamos la “experiencia Transmilenio”.
¿De que trata la “experiencia Transmilenio”? Fácil, trata de lo que se vive diariamente durante los recorridos de estos buses, obviamente la experiencia la viven más quienes viajan sin audifonos puestos escuchando música a todo volumen aislandose de todo, pero sin embargo, montarse en un bus en hora pico ya es toda una experiencia.
El J24, el bus en el que yo me monto dos veces al día, todos los días, es uno de los expresos más congestionados, y por ende uno en los que se vive mejor la experiencia Transmilenio; sus paradas son lo peor, la 77, la 68, Escuela, Polo, la 39, y todas las estaciones del eje ambiental, si, se ve que son pocas, pero la cantidad de gente en cada estación compensa las pocas estaciones en las que se detiene. Escuchar a mujeres pidiendo respeto; ver como los hombres (aquellos que son más jovenes) buscan la forma más adecuada para entrar en el bus y llegar a un lugar que se puede considerar “comodo”; ver como niños, personas ancianas (sin que el término pueda ofender a alguien) se ven obligados a irse de pie porque insensatos (dentro de los que me incluyo) no son capaces de otorgarles sus sillas; etc., esa es la experiencia Transmilenio.
Cada día que me monto a ese bus, lo odio más, empezando desde el alimentador, que no se llena tanto pero que sin embargo sigue el mismo precepto de su amigo rojo. Pues no tengo más que decir por ahora, así que los dejo con dos historias de esas que solo pasan en esos buses.
Lugar: Estación Escuela Militar
Hora: Hora pico de la mañana (7:20 – 8:30 a.m.)
Situación: J24 lleno hasta más no poder, conductor tratando de cerrar puertas, una mujer en la puerta de la mitad parada en frente de un hombre que no sabe de donde sostenerse
Joya: ella: señor me esta cogiendo lo senos!!
el: —–
ella: señor vea que me esta cogiendo los senos. ¿le gustarón?
el: —–
ella: si tanto le gustarón pagueme piesa…
el: —–
ella: venga, pagueme piesa y me los sigue cogiendo…
Lugar: Avenida Caracas entre las estaciones de la 39 y la 76
Hora: Hora pico de la noche (6:20 – 7:30 p.m.)
Situación: J24 lleno como si los que estan montados fueran ganado, familia promedio se monta en la estacion de la calle 39, señor, señora, hija de apox. 18 años y niño de 6 o 7 máx. van junto a la puerta ya que el bus va lleno y no hay hacia donde moverse; el niño va de pie junto a la mamá y se va quedando dormido, a lo que la mamá para no dejarlo dormirse de pie y que se callera se agacha y hace que el niño se siente en sus piernas, la señora trata de sostenerse de cualquier forma. Señor que va sentado, los ve y no se inmuta, se movio más la ventana del bus, pasando la estación de la calle 76, entrando al tunel hacia la 80, la niña de 18 años se acerca al señor y le pide la silla, este se levanta, pero antes de que la señora y el niño se puedan sentar…
Joya: Mujer joven que esta de pie al lado del señor que iba sentado se lanza cual león sobre su presa sobre la silla y se sienta, la niña al verla le grita..
niña: oiga, que no ve que la silla es para mi mamá!!!
mujer: ahh perdon, yo pense que el señor se levantaba para bajarse… (cara de inocencia)
se levanta y cede el puesto…
Kei Kurono
Admin Realidad.wordpress.com
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