Transmilenio

“Transmilenio – El porque de vivir en un mundo como este”

Todo comenzó esta mañana cuando me dirigia al lugar en donde trabajo usando uno de estos ya bastante conocidos buses articulados, venia yo “comodamente” de pie, envuelto entre una interminable masa (no encuentro una palabra que se aplique mejor) de humanos que sencillamente solo querian llegar a sus lugares de destino, dado que la administración de Transmilenio cree que el espacio personal de cada individuo no existe, o al menos no debería existir, buses con capacidad para 100, 120 personas son llenados con más de 150, casi 160 individuos que, ni cortos ni perezosos, tratan de entrar en el bus aún cuando ven que es practicamente imposible entrar; sin embargo, entran, (eso debe explicar lo de “masa”).

Durante mi viaje me di cuenta que el sistema de transporte masivo de Bogotá deja mucho que desear, pese a que los buses son buenos, grandes, y en cierta medida, comodos, el sistema en general da lastima (desde mi punto de vista), puede que me equivoque, al fin y al cabo soy solo un humano más, pero con todo lo que he visto, no solo hoy, sino desde que empece a usar este sistema, y las veces anteriores que lo he hecho, tengo mis razones para referirme a él como lo estoy haciendo y lo haré.

Aclaremos algo primero, todo lo que digo en este post es producto de lo que he recogido en un mes de uso de Transmilenio y 6 años usando metro en Medellín, de ahí que me da para comparar los dos servicios y el tipo de uso que se les da. Bueno, cosas raras, esta mañana habia “escrito” todo lo que iba a poner aquí y ya no me acuerdo de casi nada, pero bueno, de lo que me acuerdo es que Transmilenio si tiene cosas buenas, cosas que se deben destacar, por ejemplo, hablemos un poco (antes de seguir resaltando lo malo) del cambio que provoco en la ciudad; Transmilenio le cambio la cara a Bogotá, la mejoró, ya no hay tanta violencia, robos, etc. hay más zonas verdes, parques, bibliotecas, etc., la avenida Jimenez desde la Caracas hacia arriba ya no es lo que era, ahora esta más “interesante”, más llamativa.

Sin embargo, que Bogotá haya cambiado no quiere decir que el sistema sea bueno en su totalidad. Transmilenio funciona a base de combustible, Diesel, lo que colabora con la contaminación de la ciudad, que no es poquita de por si; Transmilenio colabora con la destrucción de la malla vial de la ciudad, ¿cuanto no se han gastado en reparaciones, asfaltados y demás?; Transmilenio colabora con la falta de respeto de la gente de la ciudad, el poco espacio personal que tienen las personas, valga la redundancia, dentro de los buses, especialmente en horas pico, da para que se presenten faltas de respeto, especialmente hacia mujeres.

Aún no logro entender porque la administración municipal (el distrito de Bogotá) no opto por construir metro, tal vez el ahorro en ese momento era mucho, pero a mi parecer nunca pensaron en lo que podia llegar a suceder: accidentes, alto trafico por ende alta contaminación, pocos buses mucha gente, daños en la malla vial que hasta donde sé y supongo que será así es cubierta por la administración de Transmilenio; pensar la plata que se puedieron haber ahorrado a largo plazo con la construcción de un metro, ya sea aereo, como en Medellín, o subterraneo como en otros lugares. Pero bueno, Transmilenio es lo que tenemos y lo que tendremos porque no creo yo que lo cambien, además, según lo que he oido lo van a ampliar más.

He visto que no soy el unico inconforme con este “bello” (sarcasmo) sistema de transporte, lo pueden ver ustedes mismos aquí y aquí; este último habla de algo de lo que me habia olvidado, las sillas preferenciales, bueno, tambien sobre el respeto del que ya hable, pero igual, vuelvo y retomo. Es tan poca la cultura que se maneja en este sistema, error grave cometido por la administración de Transmilenio al no “educar” a la gente, que al fin y al cabo en masa no son más que un tumulto que no responde a nada (incluyo a todo el mundo); ¿para que carajos sirven las famosas sillas azules si cualquier persona (sin ninguna incapacidad visible) se sienta en ellas y cuando alguien que realmente las necesita es forzado a irse de pie tratando de soportar las frenadas de “camionero” (sin ofender a nadie) que los conductores de estos buses suelen realizar?. ¿Para que carajos sirven las famosas sillas azules si cuando se ocupan todas por la gente que las necesita, nadie es capaz de ofrecer su asiente (rojo) a alguien más que viendo que las azules se ocuparon, no tiene donde sentarse y corre el riesgo de sufrir una lesión? Pero bueno, somos humanos, nos equivocamos, y si, nos equivocamos, pero no tenemos la decencia de aceptar el error.

“Dejar salir es ingresar más rápido”, suena ilógico, incoherente, pero es cierto. El Metro de Medellín se encargo de volverlo una realidad, educar a la gente, concientizarla de ceder el puesto cuando es necesario hacerlo, de respetar, de ver que si en el vagon no cabes, pues listo, esperamos el otro tren; pero aquí no, la unica educación que se recibio fue la de “vamos a crear en Bogotá un sistema de transporte masivo que le cambiará la cara a la ciudad” y ya, eso fue todo; ultimamente he visto campañas de educación, pero ya de nada sirven, si no los educaron al principio, ya no los educan; he visto a trabajadores de Transmilenio parados a lado y lado de las puertas de los buses y cuando estas se abren lo unico que estas personas hacen es estorbar, nada más, ni siquiera se quitan para que la “masa” entre. Ni siquiera eso.

Kei Kurono
Admin Realidad.wordpress.com
keikurono.wordpress@gmail.com

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